Lo que pasa cuando el ojo humano ya no puede seguir el rastro y el monte te ha ganado la partida.
Has hecho la espera. Has calibrado bien el equipo. Has soltado el tiro y has escuchado el impacto. Te acercas al anchurón donde estaba el animal y... no hay nada.
Encuentras una gota de sangre, tal vez un poco de pelo. Sigues la pista diez, veinte metros. Te metes en lo espeso, alumbrando con la linterna a cada zarza. Pero llega un punto en el que el rastro de sangre desaparece. Das vueltas en círculo, te desesperas, pero sabes que el animal iba herido. Sabes que va a morir o ya ha muerto en algún lugar cercano, pero tus ojos humanos son incapaces de resolver el puzle.
Para recuperar esa pieza de caza que no cae tras el impacto, existen en España asociaciones de rastreadores dedicadas única y exclusivamente a esto. Cazadores que han entrenado a sus perros (sabuesos de Baviera, teckels y otras razas de rastro de sangre) para seguir pistas frías de animales heridos hasta encontrarlos.
No se trata de cazar con perros. Se trata de recuperar un animal que ya ha sido tirado y herido. Es una cuestión de respeto por la pieza y de ética venatoria. Un perro de sangre entrenado puede seguir el rastro que ha dejado un animal herido muchas horas e incluso días después del disparo, cuando para nosotros no hay más que hojas secas y polvo.
Queremos dar visibilidad a ASERCIN (Asociación Española del Perro de Sangre), una de las mayores asociaciones de rastreadores a nivel nacional.
ASERCIN, y toda su red de rastreadores, se ponen a disposición de cualquier cazador que los necesite. Si has pinchado un animal y no das con él, no lo des por perdido y no lo dejes pudrirse en el monte. Llama a un rastreador.
Aviso: Si tienes un perro con aptitudes y quieres formarlo para el rastro de sangre, en la web de ASERCIN también organizan cursos y pruebas para que tú y tu compañero podáis ayudar a otros cazadores en el futuro.